Viajar con bici: ganar salud

Pues sí, este post está dedicado a todos aquellos a los que os encantan las bicis: desde los que planeáis el destino en función de que tenga cerca rutas sobre dos ruedas hasta los que simplemente os gusta dar un paseito con ella mientras silbáis ( o por lo menos lo pensáis) la melodía de Verano Azul.

Y es que en una página como esta no podía faltar una entrada sobre bicis porque como decimos en el título viajar con bici es ganar salud. Los beneficios que nos proporciona la bici son, evidentemente, físicos ( nos ayuda a mantener o a perder peso, tonifica nuestros músculos, mejora la salud cardiovascular, la pulmonar y además no machaca las articulaciones como si ocurre con otros deportes) pero también psicológicos ( ayuda al control de la ansiedad, nos permite mejorar nuestro rendimiento y nos ayuda a superar nuestros propios límites). Incluso nos atrevemos a decir que nos aporta beneficios espirituales, porque ¿ quién no se ha sentido en éxtasis en una de esas excursiones por el campo sobre todo cuando paramos en la cima de una montaña y vemos lo que hemos sido capaces de recorrer?

Son muchos los planes que se pueden hacer con bicicleta, pero aquí os vamos a hablar de uno de ellos que a nosotros nos encanta: los cruceros fluviales. Están disponibles en muchos destinos, pero los más conocidos son los que se realizan en países con gran tradición ciclista como Holanda o Alemania. En ellos comenzamos nuestro viaje en un barco en el que dormiremos, en el que nos prepararán desayuno y cena y que transportará nuestro equipaje por el día mientras que nosotros hacemos la ruta por los carriles bici que corren en paralelo al río. Os aseguramos que esta es una experiencia preciosa. Evidentemente si un día estáis vagos podéis  dejar la bici en el barco y dejaros llevar, pero la realidad es que se trata de rutas no muy largas, muy planas y que invitan al pedaleo. La más famosa de Alemania de hace a lo largo del Rhin ( o mejor dicho en paralelo a él) y nos permite descubrir la zona al tiempo que degustamos los productos locales ( desde su famosa cerveza, al exquisito vino blanco dulce que se elabora en la zona) al ritmo que marquen nuestros pedales, es decir, a un ritmo humano sin sentir esa prisa que por desgracia nos acompaña a veces en los viajes por el ánimo de conocer más sitios y que al final nos deja con la lengua fuera y preguntándonos si hemos estado de vacaciones o continuando con el ritmo frenético del día a día en otro marco distinto

Un plan parecido es el que se puede hacer en Francia en el canal del Midi. Este es un canal artificial navegable y para el que podemos alquilar unos barcos que nosotros mismos pilotaremos tras un pequeño cursillo. En este caso tenemos que ir en el barco ( al menos tres personas para poder pasar a través de las esclusas) y llevaremos las bicis a bordo para poder utilizarlas una vez que atraquemos el barco para acercarnos a conocer los diferentes pueblos y ciudades que iremos encontrando ( no nos resistimos a recomendaros Carcassone con su bella fortaleza).

En fin, que son muchas las posibilidades de hacer juntar dos pasiones en una y disfrutar ambas. Si quieres conocer más a fondo estos u otros planes con bici te recomendamos algunos enlaces .

¿Ya sabes a dónde vas a pedalear?

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