Tu objetivo es viajar

¿Conoces esa voz? ¿Conoces esa voz? ¿Aquella que cuando madrugas por la mañana te dice que estás muy cansado para levantarte y arrancar? Es la misma que aparece cuando tienes que pasar el mal rato de decir algo importante pero espinoso y te tienta: no lo digas y estarás más cómodo. Todos tenemos esa voz dentro, nadie se libra. Pero la clave está en no obedecerla. Dile que no le vas a hacer caso.

Dile lo patética que es. Cuando te rías de ella y no la escuches controlarás tu vida. Lo que realmente hace falta para conseguir una buena disciplina Algunos creen que la disciplina es algo duro, que bastante hacemos con sobrevivir, como si la disciplina fuera una tortura adicional que nos queremos infringir. ¡Pero es al revés! La sensación de bienestar por disciplinarse y terminar un trabajo es muy superior a la de no hacer nada y la posterior frustración permanente de la mayoría. Pregúntate: “¿Qué es lo que quiero conseguir en mi vida?” «¿Qué debo cambiar para conseguir esos objetivos?» Y luego vuélvete a preguntar y responde con la misma sinceridad: «¿Estoy dispuesto a realizar el esfuerzo requerido?» Si la respuesta es sí, este libro será tu hoja de ruta. Y en los próximos días fíjate en las personas que te rodean y puntúales por su disciplina, desde el mecánico del taller debajo de tu casa hasta tus compañeros, pasando por amigos, jefes y familiares.

Así adoptarás la “inteligencia de la disciplina”. Así reforzarás tu propia disciplina una y otra vez al cabo del día, desde que te levantas hasta que te duermas. Aprenderás a detectar y eliminar las interferencias que rebajan tu rendimiento. Disciplina viene de la palabra discípulo. Cuando tienes autodisciplina, simplemente has decidido ser tu propio discípulo. Una vez que has tomado esa decisión, tu vida se vuelve interesante. Empiezas a verte fuerte y con posibilidades. Los 2 premios de la disciplina La disciplina te dará muchos premios en dinero y resultados, pero serán un beneficio secundario. Lo más importante será lo que la disciplina hará de ti, un nuevo aurea de “lo puedo todo” te abrirá todas las puertas. Ser capaz de disciplinarte y conseguir retos será mejor que los beneficios del objetivo conseguido. La disciplina atrae las buenas oportunidades. Los que mediante disciplina y compromiso se fijan las metas más altas, siempre disfrutarán de oportunidades ocultas para el resto. Vendrán los premios, porque las leyes universales siempre recompensan la disciplina, pero el mejor premio no será el reto conseguido, será en quién te has convertido.

Y empezarás a oír: “¡Qué suerte tiene, con esos contactos y su dinero seguro que yo podría hacer lo mismo!” Y te reirás por dentro. La disciplina es actividad, es inteligencia, es saber ser feliz, es controlar los sentimientos negativos y no rendirse en los momentos clave. Y lo mejor es que sólo depende de ti. Seas pobre o rico, tengas una buena educación o no, tengas un buen trabajo o no, si ahora decides ser disciplinado tu éxito sólo dependerá de ti. No digas nunca más “Si pudiera lo haría”.

A partir de hoy di: “Puedo y lo haré”. Empieza tu nuevo estilo de vida de disciplina con poco: cinco minutos más trabajando, cinco minutos más madrugando, una hoja más escritas o medio armario ordenando. Poco pero firme. Con este comienzo aparentemente sin importancia y que nadie notará, verás lo bien que te sientes con disciplina. A partir de ahí todo será más fácil. Las siguientes disciplinas te costarán menos… y te darán más.

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